La faceta escultórica de Fernández Villarejo se centra en la policromía de tallas sacras, una disciplina que requiere un conocimiento profundo de las técnicas tradicionales —carnación, estofado, dorado— combinado con la sensibilidad artística para devolver la vida a las imágenes de devoción. Cada intervención es un acto de respeto hacia la pieza original y una aportación estética que la proyecta hacia el futuro.